Una ventana al pasado
Te damos la bienvenida a la Sala Testigo. Lo que estás viendo no es solo una exhibición de muebles antiguos. Es un homenaje a la historia, al trabajo diario y a la evolución del Poder Judicial de la Provincia del Neuquén.
Estas piezas llegaron desde distintos organismos judiciales. Durante décadas acompañaron audiencias, declaraciones y resoluciones. Hoy fueron rescatadas para que puedas conocer cómo se trabajaba en los primeros años de nuestra justicia.
En medio de este moderno edificio, te proponemos un recorrido para conocer cómo nació el Poder Judicial neuquino.
Los cimientos de la institución
El Poder Judicial de Neuquén nació junto con la provincia. En 1955, Neuquén dejó de ser territorio nacional. En 1957, la Constitución Provincial creó el Poder Judicial.
Los primeros años fueron de organización. Había que definir la estructura interna, dividir la provincia en circunscripciones y designar a los primeros jueces. Todo se hizo con recursos limitados y un profundo compromiso.
El 7 de mayo de 1961, el Tribunal Superior de Justicia firmó un acuerdo clave. Lo firmaron los vocales Bernardo Lavayén, Héctor Abel Sánchez Moreno, Atilio Jorge Palacios, Wesley de Benedetti y José Jonson, junto con el fiscal Jorge Doroteo Solana. En ese acuerdo declararon organizado el Poder Judicial. También pidieron que les transfirieran los archivos y expedientes que se tramitaban en juzgados federales y que desde entonces correspondían a la justicia local.
Desde ese día, la justicia neuquina resuelve los conflictos de su propia provincia.
El trabajo en la época del papel
Observá con atención el estrado de madera maciza tallada, las sillas de cuero, el escritorio y la máquina de escribir.
Estas piezas pertenecen a una época en la que el proceso judicial era escrito o mixto. Cada sentencia, cada declaración y cada resolución se tipeaba letra por letra. Las hojas se numeraban, se cosían a mano y formaban expedientes que se apilaban sobre estos mismos escritorios.
Mirá el frente del estrado: tiene una balanza tallada, el símbolo de la justicia. El peso visual de estos muebles transmitía la formalidad y la autoridad de una justicia que funcionaba a otro ritmo.
De lo escrito a lo oral
Ahora levantá la vista y mirá el edificio que te rodea. La justicia transformó su forma de trabajar.
Pasamos del papel a las audiencias orales. De los muebles pesados a la transparencia del vidrio. De los expedientes cosidos a mano a la digitalización.
Las salas de audiencia que están a pocos pasos de aquí reflejan un proceso más dinámico y transparente. En ellas, las partes hablan frente al juez o la jueza, y el público puede presenciar lo que pasa.
Lo que no cambia
Esta sala histórica queda aquí para recordarnos algo importante. Aunque las herramientas, los edificios y los procesos se modernicen, el objetivo sigue siendo el mismo desde aquel primer día: resolver conflictos con justicia efectiva, garantizar los derechos humanos y asegurar el acceso a la justicia, especialmente de las personas más vulnerables.
Queremos ser un Poder Judicial confiable, accesible, moderno y humano, que ofrezca información clara a toda la ciudadanía. Nos guían 4 valores: vocación de servicio, integridad y ética, solidaridad y efectividad.
Gracias por hacer este recorrido.
“Conocé la misión, la visión y los valores del Poder Judicial”.