Esta mañana en Zapala comenzó el juicio por jurados a través del cual 12 ciudadanos deberán determinar la responsabilidad penal de J.P.C. respecto al homicidio de un joven ocurrido en junio de 2025. El proceso se extenderá hasta el jueves y es dirigido por la jueza Carolina González.
El hecho se produjo el año pasado en un domicilio de Loncopué mientras se desarrollaba una cena entre amigos. De acuerdo a la acusación, durante la madrugada y mientras jugaban al truco, la víctima le hizo un chiste al imputado y, minutos después, éste se acercó por detrás con un cuchillo escondido entre sus prendas y lo apuñaló.
Hoy se llevaron a cabo los alegatos de apertura y se escucharán las declaraciones de los primeros testigos. Serán 13 las personas que declaren durante dos jornadas, entre testigos presenciales, peritos y efectivos policiales.

En el comienzo del juicio, las partes dieron a conocer las convenciones probatorias, es decir los hechos en los que las partes se han puesto de acuerdo y sobre las que no se va a discutir. Entre ellas, que el 31 de mayo de 2025 nueve personas se juntaron a comer un asado en un inmueble de Loncopué, que el 1 de junio a las 4.37 se presentó el imputado en la comisaría de esa localidad diciendo que cometió un hecho y entregó un cuchillo, y que ese cuchillo tenía sangre humana.
Para la querella, el ataque fue tan artero que ninguno de los presentes pudo defender a la víctima, porque no advirtieron el movimiento del imputado para atacar a F.D.R. Justamente este es uno de los elementos sobre el que intentarán fundar el agravante de la alevosía, que significa que el agresor actuó sin riesgo y aprovechando la indefensión de la víctima. Uno de los testigos de fiscalía declarará sobre la cantidad de alcohol en sangre que tenía y cómo esto incidió en su incapacidad para defenderse.
Los defensores, por su parte, sostuvieron que se trató de un movimiento defensivo, y que el imputado “no tuvo intención de herir a nadie”.
El jueves se llevarán a cabo los alegatos de clausura en la última jornada.